Un clásico imprescindible a cualquier edad - Lo que merece la pena
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Charlie y la fábrica de chocolate para niños

Un clásico imprescindible a cualquier edad

 

Autor: Roald Dahl

Ilustrador: Quentin Blake

 Editorial: Alfaguara

 (Mi) Edad ideal: 5-200 años

 Resumen: Willy Wonka es un gran inventor y el dueño de la más importante y fantástica fábrica de chocolate del mundo. Es una fábrica misteriosa, nadie la ha visto ni conoce los secretos de elaboración de sus maravillosas golosinas. Pero eso está a punto de cambiar,pues el señor Wonka ha decidido esconder 5 billetes de oro dentro de sus famosas chocolatinas, y los 5 niños afortunados que los consigan podrán visitar su fábrica y conocer sus secretos. ¿Será Charlie, un niño lleno de buenos valores, uno de los afortunados?

 

 

Sobre lo que voy a contar…

 

 

 Opinión del cuento (visto por los ojos de un niño)

  ¿ Por qué merece la pena?

¿ A qué edad se puede leer?

 Mis trucos para leerlo

 

Opinión del cuento (visto por los ojos de un niño)

 

¡Menudo rollo!.

Eso fué lo primero que pensé cuando mamá y papá me dijeron si quería empezar a leer un cuento de un tal Roald Dahl que casi no tenía ningún dibujo y los pocos que había eran en blanco y negro.

¿A qué niño de 5 años le apetece que le lean un cuento así?

No me podía creer que me lo propusiesen como si fuera una buena idea.

Sin embargo, cuando me contaron que la historia iba sobre un señor que tenía mucha imaginación y tenía su propia fábrica en la que inventaba todo tipo de chuches a cual más rara, con unos diminutos trabajadores que le ayudaban, ríos de chocolate y barcos de caramelo, la cosa se puso interesante.

 

Guille:  ¿Pero el río de chocolate era grande?

Mamá:  Sí. ¡Un río de verdad! Navegable, pero de chocolate

Guille: Pero… ¿CÓMO lo hizo?¿cómo pudo hacer un río de chocolate?

Papá:  ¿Te interesa entonces?

Guille: ¡¡Siii!!

Papá: ¿Pues empezamos a leer?

 

Resulta que aunque el cuento tiene letra pequeña y como he dicho pocos dibujos (no lo podría leer yo solo ni de broma), los dibujos son muy divertidos, lo que ya me animó de entrada.

Y la historia no pudo empezar mejor. ¡Con una búsqueda de un billete de oro escondido en unas deliciosas chocolatinas vendidas por todo el mundo!

Resulta que ese juego se lo inventó el dueño de la fábrica, el señor Willy Wonka, porque quería sortear 5 entradas,¡y sólo 5!, para que 5 niños pudieran visitar su fábrica misteriosa y descubrir muchos de sus secretos…

 

charlie y la fábrica de chocolate clasico imprescindible

 

Charlie era un niño súper majo. Él y su abuelo Joe me cayeron bien desde el principio. Yo quería que le tocase a Charlie el billete de oro. Pero mamá me decía:

 

Mamá: ¡Y yo Guille! ¡Yo también quiero que le toque a Charlie!. Es un niño agradecido, generoso y bueno. Mucho mejor que esa caprichosa de Veruca Salt. Pero sólo tiene una oportunidad. SÓLO una. La chocolatina que pidió como regalo el día de su cumple. Es realmente difícil que sea él el afortunado.

Guille: Estoy seguro de que le va a tocar.

Mamá: Bueno, ¡pues efectivamente nunca se sabe! Hay que tener ilusión. Mañana seguimos…

Guille: ¡Nooo! ¡¡¡PORFIIIII PORFIIIIII mamá!!! Sólo un capítulo más. PORFIIIIIIIIIIIIIIIIIII ¡!!!!

 

Y mamá siguió un día, y papá otro, y luego mamá…hasta que terminamos todo el cuento en sólo 4 días. Y como me gustó tanto enseguida quise leer más cuentos de Roald Dahl.

Volviendo a Willy Wonka, no contaré todo lo que pasaba en esa fábrica para no fastidiar las sorpresas.

Sólo decir que yo tenía razón. Y Charlie y su abuelo entraron en la fábrica. 🙂

Y Willy Wonka (que se llama como yo en inglés) resultó ser un señor un poco extraño pero muy ingenioso y con inventos geniales.

Y con este cuento también aprendí algo muy importante: que yo  quería parecerme a Charlie, y no a los otros niños que ganaron el billete dorado:

  • NO quiero ser desobediente, como Augustus, ganador de un billete dorado.
  • NO quiero sentirme triste si no soy el mejor en todo , como Violet, ganadora de un billete dorado.
  • NO quiero estar embobado todo el día viendo la tele, como Teve, ganador de un billete dorado.
  • Y sobre todo…NO quiero ser caprichoso y desagradecido, como Veruca, ganadora de un billete dorado.

Quiero ser como Charlie: generoso, agradecido, educado, y de gran corazón, que pensaba antes en los deseos y necesidades de su familia que en sí mismo. ¡Y eso que era pequeño! Ya se puede ser así desde pequeño.

 

Cuando después de leer el cuento a veces era desagradecido, mamá me decía: “ te estás comportando como Veruca”.Y enseguida me acordaba e intentaba no volver a ser así.

Roald Dahl, el señor que escribió este cuento, se hizo muy famoso escribiendo cuentos para niños. Y no me extraña, porque tiene muchísima imaginación y es muy divertida la forma en que cuenta las historias.

No es español. Nació en Gran Bretaña. Y se convirtió en escritor motivado por las historias que les contaba a sus 4 hijos.

Mi padre dice que cuando él era pequeño, en su cole decidieron escribirle una carta para decirle lo mucho que les gustaban sus historias. ¡¡Y Roald Dahl les contestó !!

El señor que dibuja en blanco y negro se llama Quentin Blake, y dice mi papá que es un ilustrador habitual  de los libros de Roald Dahl. Muy divertido. Nos mola Blake.

¡Ah! ¡Se me olvidaba! Cuando terminamos de leer el cuento, mis padres me dijeron:

Papás: Este finde tenemos una sorpresita. Nada del otro mundo pero te gustará.

Guille: ¿Qué es? ¡Venga Venga!.

Papás: Veremos juntos en el sofá, con unas buenas palomitas…tachán…¡Charlie y la fábrica de chocolate!.

Guille (con careto asombrado): ¿Pero cómo puede ser? ¿Hay peli?.

Papás: Sí. Muchas de las buenas historias tienen una peli detrás. Pero normalmente pasan más cosas y hay más detalles en los cuentos, por eso preferimos ver la peli después de haber leído el cuento.

Guille: ¡¡Bieeeen!! ¡¡ Me gusta el plan!! Pero con palomitas ¿vale?

 

¿Por qué merece la pena?

 

  Todas las grandes historias merecen la pena. Y esta lo es.

  Inmejorable escenario para que los niños intuyan por sí mismos qué comportamientos son deseables y cuáles no. Soberbia, la diferencia entre ser o no ser agradecido, los caprichosos…estos comportamientos se reflejan claramente en el cuento en las personalidades tan definidas de los protagonistas y son perfectos para que los niños vean cómo quieren ser, sin necesidad de explicárselo.

  Un clásico imprescindible, como casi todo lo que he leído de Roald Dahl.

 

¿A qué edad se puede leer ?

 

Es un libro con una historia preciosa llena de imaginación, que encanta a los niños y a los mayores.

Considero que CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE es perfecto para contar a niños a partir de 5 años que mantengan la concentración un poquito.

Pero si estáis buscando algo para primeros lectores no es aún apropiado.

Para leerlo de forma autónoma, o diría que a partir de unos 8-9 años.

 

Mis trucos para leerlo

 

Se lee sólo…basta leer la primera parte de este post (el cuento visto por los ojos de un niño) para ver mis trucos. Simplemente creo que es un cuento perfecto para que los niños vean diferentes comportamientos y formas de ser (buenas y no tan buenas) y decidan a quién quieren parecerse…

 

Os animo a leer a Roald Dahl. Es realmente genial.

 

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