Día perfecto en Oyambre (con niños) - Lo que merece la pena
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Día perfecto en Oyambre (con niños)

playa de oyambre con niños

Día perfecto en Oyambre (con niños)

Resumen de la propuesta

La maravillosa playa de Oyambre se enclava en el Parque Natural de Oyambre (Cantabria), en la desembocadura de la Ría de la Rabia.

Está ubicada en una situación estratégica a medio camino entre el precioso pueblo de Comillas (a 4Km) y San Vicente de la Barquera (a 6Km).

Es una playa de unos 2Km de longitud, arena blanca y enorme con marea baja. Destacan sus dunas y las vistas de la montaña desde la playa.

Puntuación 0-5 (en mi opinión!)

Por la mañana

Visita a la vaquería (casa particular) de la señora Remedios (      )

Disfrutar de un paseo por la playa de Oyambre: cangrejos,charcas,barros medicinales… (      )

 

 Comida

Chiringuito  El pájaro amarillo (      ), en la misma playa de Oyambre, con terraza techada frontal al mar.

 

  Por la tarde

Propongo dos opciones chulísimas, aunque hay más…

Opción 1: paseo por la ermita El Remediu (      ) y teminar el día con un paseo en Comillas (      )

Opción 2: visitar la granja Cudaña (     ) y dar el biberón a los terneros. Terminar el día con un paseo por San Vicente de la Barquera (      )

Nota: personalmente me encanta la primera propuesta (pero reconozco que a los niños les gusta mucho la segunda). De elegir la segunda opción,no haría falta visitar la vaquería de Remedios por la mañana.

 

 

1. Vaquería de Remedios

Se trata de una pequeña vaquería particular, no organiza visitas ni nada por el estilo. Pero la dueña, una mujer mayor encantadora llamada Remedios, siempre nos ha invitado a entrar literalmente en “su casa”, para que los niños disfruten con sus vacas, terneritos, conejos, gallinas y cerdos.

 

Vaquitas en casa de Remedios

vaqueria en oyambre

 

vacas en oyambre

La descubrimos por casualidad en una de las muchas visitas que llevamos ya a Oyambre y desde que conocimos a Remedios no nos vamos sin visitarla :-).

 

¿Cómo se llega a la vaquería?

Siguiendo la CA-236, carretera que va desde Oyambre a San Vicente de la Barquera, justo pasada la playa de Oyambre y a la altura del alojamiento Villa Sofía *, sale una pequeña carreterita a la izquierda. Tomar esta carreterita hasta el final de la calle, y allí se encuentra la vaquería.

*Alojamiento por cierto encantador, nuevo, limpio, amplio, colchones y almohadas comodísimas, sencillo pero con todas las comodidades. Su situación inmejorable. Se puede ir andando a la playa de Oyambre (cruzando la carretera CA-236 y bajando un poquito) y al otro lado la vista son las preciosas montañas. Tienen habitaciones y apartamentos de 1 y 2 habitaciones. Tienen un gran prao con manzanos y un mini parque para los niños y preveen en breve tener gallinas y ovejas. Es un alojamiento familiar. Sus dueños, Julián y Conchita, son encantadores. Sólo dan desayunos.

 

2. Paseo por la Playa de Oyambre


Oyambre me gusta más en otoño/invierno que en verano. Es una playa que cuando se ve en la inmensidad de su marea baja inspira paz.

Paz que me encanta disfrutar paseando de lado a lado con una buena chaqueta, sin calor ni gente, con el frescor de la brisa en la cara, las montañas a la espalda, y los niños corriendo en la lejanía.

Se puede aparcar en la misma playa gratis al lado del chiringuito El pájaro amarillo (parking no muy grande) y en épocas de verano habilitan también algunos praos  (a unos 3€ el día).

 

el pajaro amarillo playa de oyambre

Desde El pájaro amarillo, mirando hacia el mar, si se pasea hacia la derecha…

Los niños pueden chapotear en las bañeras que se forman con la subida y bajada de marea y tirarse tipo tobogán por las dunas de arena colindantes con el campo de golf de Oyambre.

El final del paseo nos encontramos con la desembocadura de la ría, más chapoteo, y se ven de cerca las exclusivas casas del barrio de Trasvía.

 

Desde “El pájaro amarillo”, mirando hacia el mar, si se pasea hacia la izquierda…

Los niños pueden chapotear igualmente en las piscinas y además encontrar placas de arcilla , que dicen es medicinal y viene muy bien para la piel, por lo que es bastante normal ver a personas untadas de barro y los niños también quieren jugar a ser el jeti…

Al final del paseo hay una zona de rocas donde con marea baja se puede jugar a buscar cangrejos, caracoles de mar y alguna quisquilla también hay.

Se puede oler la menta de los eucaliptos que crecen justo en esa ladera y suele haber vacas pastando.

Vistas de Oyambre

playa de oyambre

 

playa de oyambre con niños

 

3. Chiringuito El pájaro amarillo

Restaurante en la misma playa. Con terraza frontal muy grande y en parte con techo, por lo que es válida para días de lluvia.

Es un local familiar, con mucha tradición, sencillo pero de comida, precio y servicio excelentes. Es LA opción para comer con buen tiempo si se está en Oyambre.

  • Tienen menú del día buenísimo y abundante.
  • Buenos vinos.
  • Preguntar siempre por el pescado fresco fuera de carta que puedan tener del día.
  • Arroces buenísimos (de encargo).
  • Los platos de cuchara no fallan (me han gustado todos los que he probado): alubias con centollo,arroz marinero…las albóndigas de merluza también son perfectas para los niños.
  • La sobremesa es ideal, pues desde la terraza se ve la arena donde pueden esatr jugando los niños.
  • En verano por las noches también hacen barbacoas y según calendario, con música en directo.
  • En resumen, nos encanta.

 

Vistas desde terraza del pájaro

 

El nombre de “El pájaro amarillo” se debe a la famosa y curiosa historia que transcurrió en la playa de Oyambre en 1929.

Historia del pájaro amarillo

El 14 de Junio de 1929, fruto del azar, el avión “El pájaro amarillo”, procedente de EE UU y con destino Paris realizó un aterrizaje de emergencia en la playa de Oyambre sin gasolina y con cuatro tripulantes (uno de ellos un polizón)

Un episodio rodeado de leyenda donde apenas quedan testigos y donde tan solo un discreto monumento de piedra en Oyambre da cuenta de la historia.

Entre 1920 y 1927 más de 100 hombres murieron en el intento de cruzar en avión el Atlántico. En 1927, Lindbergh lo haría en solitario a bordo del minúsculo El Espíritu de San Luis. Fue aquella hazaña la que animó a decenas de pilotos a la conquista de un futuro que de la noche a la mañana puso las nubes al alcance de la mano. Entre aquellos soñadores se encontraba el hombre que impulsó la aventura de El pájaro amarillo, Armand Lotti.

Lotti puso el dinero de su familia para la planificación del vuelo y la construcción del avión. Le hubiera gustado ser el piloto, pero un accidente de caza le había dejado tuerto. Fue él quien enroló a Jean Assollant, el primer piloto, y a René Lefèvre, segundo piloto y navegador.

El día del despegue una multitud acudió a la playa de Old Orchard. Entre las viejas fotografías se adivina la sombra de un hombre joven. Arthur Schreiber, de 25 años, se escondió en la parte de atrás del fuselaje del avión sin que nadie se diera cuenta.

La obsesión con el peso del vuelo había llevado a sus tripulantes no sólo a medir cada gramo de sobrecarga, sino a prescindir de toda la gasolina posible. En el último minuto, Lotti decidió vaciar 100 litros de combustible para descargar así 90 kilos de peso. Por eso, cuando el avión despegó de EE UU ni Lotti, ni Assollant ni Lefèvre entendían qué demonios pasaba para que el aeroplano no lograra levantar su cola del suelo.

Cuando ya habían alcanzado una altura suficiente, Schreiber salió de su escondite para presentarse a los tres franceses.

La tripulación sabía que con aquel hombre a bordo jamás llegarían a su destino y también sabían que no podían dar marcha atrás porque con el peso del despegue no había forma de aterrizar sin matarse.

Fue la  presencia del polizón lo que provocó el aterrizaje forzoso en España. Cuando el avión avistó la costa supieron que España era su destino obligado.

Sin casi combustible, la arena de Oyambre surgió como una pista de aterrizaje perfecta, su salvación.

De ahí toma su nombre el chiringuito “El pájaro amarillo”

 

4. Ermita El Remedio

El Remediu es una encantadora y pequeña ermita del s.XIX que está construida en lo alto de una colina, con vistas a la agreste costa y los acantilados. Al lado de la ermita hay un pequeño parking y una zona con mesas de madera para llevarse la comida y hacer un picnic mirando al mar.

También un característico banco tallado en el tronco de un árbol, justo al borde del acantilado, que si te sientas tienes el peligro de quedarte embobado un buen rato. Es otra buena opción para comer.

 

ermita el remediu comillas

Justo a la derecha de la zona de picnic sale un pequeño caminito que te lleva a un paseo por el borde del acantilado, posibilidad de coger moras y ver bichillos varios, y en ruta circular se vuelve hasta la ermita. Un caminito de máximo 1 hora haciendo paradas cada 2×3 con los niños, sin cuestas…apto para todos. Un caminito que no nos perdemos y que es recomendable llevar calzado adecuado, pues el suelo puede suele estar húmedo de las plantas y lluvia (botas de agua o botitas de montaña o zapas de deporte).


plano situacion el remedio

inicio paseo con niños en el remedio oyambre

Al lado de la ermita se encuentra el restaurante “El Remediu”. No hemos estado, pues sin reserva suelen estar llenos. Pero tiene una pinta espectacular, tanto el sitio como el menú. Tienen terraza.

Esta opción es la más cara de las tres propuestas para comer, también la menos “rural”.

Para finalizar el día y si no se está muy cansado, un paseo por Comillas.

Pasear por sus callejuelas al anochecer, disfrutar de sus plazas y su ambiente.

Hay muchos locales para tomarse un buen vinito y tiendas con productos artesanos: chocolates, anchoas, sobaos, embutidos…

Nos gustan especialmente las rabas del bar que hay justo al lado del puerto.

Por supuesto que Comillas tiene otra visita obligada de día, para visitar el Capricho de Gaudí, la Universidad Pontificia, el Palacio de Sobrellano, el parque del marqués de Comillas e incluso su cementerio monumental. Hay que consultar previamente los horarios de visitas para organizarse, aunque si no se quiere entrar, también vale la pena un paseo por el exterior para disfrutar de estos preciosos edificios y su entorno.

 

5. Granja Cudaña

 

 

Granja familiar a unos 16 Km de Oyambre. Es una granja “Cow confort”, cuidan a las vacas para que estén lo más confortables posibles pues esto influye directamente en la calidad de su leche.

Así te cuentan cómo incluso les hacen la pedicura, miden su estrés, duermen sobre cama de arena de playa, tienen unas máquinas donde acuden ellas solitas a ordeñarse cuando tienen necesidad..

La visita es guiada (mejor consultar horarios antes en su web: Granja Cudaña), pero el turno de tarde suele ser a las 18:30h.

En qué consiste la visita a la Granja Cudaña

  • Primero te explican su filosofía Cow Confort (para mi gusto es un poco larga la explicación y los niños pequeños se cansan, pero se pueden ir a “investigar” por la zona :-p ). Es interesante conocer su innovación y ver cómo trabajan.
  • Después los niños pueden darle el biberón a los terneros. ¡ Qué voy a contar! Les chifla (y a mí también). Es un bibe gigante.
  • Por último se degusta una selección de quesos, leche , yogures…con leche de Cudaña.

Para los niños hay un pequeño laberinto bajo una cueva de paja y tirolina, otro aliciente extra.

Recomendable ir con calzado cerrado, a ser posible botas de agua, pues el suelo suele estar muy embarrado.

En otro relato contaré un viaje entero de 2-3 días por esta zona, que da mucho más de sí…

 

 
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